8 de enero de 2013

Di adiós (o hasta luego) al dolor menstrual



El dolor menstrual es uno de los problemas más frecuentes entre las mujeres en edad fértil, llegando incluso a condicionar el desarrollo de su rutina diaria cuando alcanza niveles extremos. 

¿Cuál es el origen del dolor?
En realidad, el dolor menstrual en general no está asociado a ninguna patología ginecológica determinada. Se trata del resultado de la natural contracción experimentada por las paredes del útero en el proceso de expulsión de los fluidos menstruales. El endometrio, preparado para alojar al óvulo en una hipotética fecundación, se desprende del útero para dar inicio de nuevo al ciclo fértil femenino.  Solo en ciertos casos -como en la llamada dismenorrea secundaria- la molestia experimentada está provocada por una anomalía en el exterior de la matriz. 

¿Cómo paliar los dolores menstruales?
La mayoría de las mujeres que los padecen suelen recurrir a la automedicación. Son muchas las que echan mano de su botiquín casero para buscar en ellos remedios caseros que les ayuden a sobrellevar las molestias. Los compuestos con paracetamol suelen ser un recurso útil, así como el ibuprofeno en sus múltiples acepciones. De hecho, los antiinflamatorios no esteroideos actúan directamente sobre la fuente del dolor, mientras que los analgésicos de acción central tienden a inhibir el dolor a nivel cerebral. Si ninguno de los tratamientos es eficaz y el cuadro es severo, el especialista siempre puede recetar anticonceptivos orales. Al regular la ovulación, se conseguiría controlar la producción de prostaglandinas, sustancias que intervienen en el proceso de expulsión del contenido menstrual. 

¿Existen alternativas a los fármacos?
Además de la oferta farmacológica, existen algunos remedios naturales de los que echar mano en caso de sufrir de dolores menstruales más o menos leves. La acupuntura o la acupresión tienen efectos muy positivos, al mejorar el nivel de relajación de la paciente. Sin embargo, no constituyen una solución en sí y deben combinarse con otras estrategias complementarias. Una dieta equilibrada es clave, basada en la ingesta de vegetales (tal y como recomienda el Physicians Committee for Responsible Medicine) y controlando el nivel de grasas. El ejercicio físico incide positivamente en la distensión de los músculos, disminuyendo los cólicos uterinos. Para las amantes de las infusiones y tisanas, siempre es recomendable recurrir a los efectos balsámicos de la manzanilla o la valeriana, reputados relajantes naturales. 

El estrés, potenciador del dolor menstrual
Diversos estudios coinciden al señalar el estrés al que se ve sometida la mujer actual en su rutina diaria como uno de los factores de mayor incidencia en el incremento de los niveles de dolor menstrual. Los estimulantes como el café o la nicotina juegan también un papel importante. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada